Hasta hace unos pocos años, los científicos pensaban que las regiones ecuatoriales de Titán podrían ser océanos de material líquido. Las nuevas evidencias obtenidas por la sonda espacial Cassini durante sus múltiples sobrevuelos a este satélite de Saturno han mostrado que estos mares existen, pero en vez de ser líquidos están formados por arena similar a los desiertos de Arabia o Namibia. Los estudios han sido realizados por un grupo de científicos que trabaja con los datos de las imágenes de radar de la sonda espacial y publicados en el número de 5 de mayo de la revista Science.
Las imágenes de radar obtenidas por Cassini muestran dunas de 100 metros de altura, paralelas unas a otras, que se extienden por cientos de kilómetros en la región ecuatorial de Titán. Uno de los campos de dunas observados tiene más de 1500 km de longitud, de acuerdo con las mediciones de los científicos.
Imagen: detalle de una de las fotografías obtenidas por Cassini que muestra dunas en la superficie de Titán.
Las imágenes, más que recordar a un satélite de Saturno, parecerían haber sido obtenidas en los desiertos de Namibia o Arabia de nuestro propio planeta, algo que ha sorprendido sobremanera a los científicos, pues Titán es un mundo con una atmósfera más densa que la terrestre, gravedad menor y cuya arena presenta una composición química diferente a la que observamos en los diferentes ambientes geológicos de la Tierra.
Los científicos siempre han creído que Titán se encuentra demasiado lejos del Sol y que no recibe la energía solar suficiente como para que el viento pueda modelar la superficie formando dunas. La realidad es que la poderosa atracción gravitacional de Saturno está creando efectos mareales en Titán 400 veces superiores al empuje que genera nuestro satélite natural, la Luna.
Las dunas observadas por la Cassini son de un tipo longitudinal particular, característico de aquellas que se forman por acción del viento que sopla desde diferentes direcciones. Los científicos creen que el efecto de las mareas de Saturno conduce el aire en dirección hacia el ecuador del satélite. Cuando este viento dirigido hacia la zona ecuatorial se combina con los vientos zonales de dirección oeste-este, crea dunas con esta orientación. Sólo las zonas en las que existen montañas próximas las dunas muestran otras orientaciones, causadas por la influencia de las formas topográficas.
Los modelos desarrollados por los científicos sugieren que las mareas pueden crear vientos superficiales que podrían alcanzar los 1.6 km/h (0.5 metros/segundo). Aunque se trate de una brisa muy suave, la densidad atmosférica de Titán es lo suficientemente alta como para desplazar los granos de material.
La naturaleza de los granos que forman las dunas es otra cuestión: se trataría de una arena diferente a la de la Tierra o Marte, con granos de más gruesos similares a los granos de café. No es posible saber de momento si este material está formado simplemente por hielo de agua o también pueden albergar materia orgánica generada por reacciones fotoquímicas en la atmósfera de Titán. Durante próximos sobrevuelos a esta luna, el Espectrómetro de Cartografía en Visible e Infrarrojo de la Cassini obtendrá resultados de la composición de las dunas.
Respecto a la formación de estas partículas gruesas, los científicos creen que su origen se debe a la erosión del hielo durante los periodos de tiempo en los han tenido lugar precipitaciones de metano líquido. Aunque las nubes y la lluvia no son fenómenos meteorológicos muy comunes en Titán, la presencia de formas de erosión en el terreno -acantilados, cañones o lechos que muestran evidencia de fluido de material líquido- revela claramente que sobre la superficie llueve torrencialmente, aunque con muy poca frecuencia, tal y como en muchos desiertos terrestres. Estas precipitaciones tan energéticas podrían ser el mecanismo que genera estos granos de material que forman las dunas.
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