Una de las nuevas habilidades de estas sondas es su capacidad para reconocer determinados tipos de formas: Spirit ha fotografiado docenas de remolinos de viento en acción, los llamados dust-devils; ambos rovers han obtenido también imágenes de nubes en el rojizo cielo marciano. Hasta la fecha, los científicos tenían que estudiar cada una de las imágenes individuales para localizar nubes o dust-devils, situación que también se traducía en el consiguiente tiempo empleado para transmitir todas estas imágenes a la Tierra. Con el nuevo software, los propios rovers pueden reconocer los dust-devils o las nubes y seleccionar las imágenes relevantes -o incluso partes concretas de una imagen- para transmitirlas a nuestro planeta. Para reconocer los dust-devils el nuevo software busca cambios entre varias imágenes tomadas con pocos segundos de diferencia, mientras que el reconocimiento de nubes se lleva a cabo localizando zonas del cielo no uniformes.
Imagen: el nuevo software ya operativo tanto en Spirit como en Opportunity permitirá a ambos rovers desplazarse por terrenos complejos y maximizar el retorno de datos científicos a la Tierra.
Otra nueva función, denominada "rastreo de objetivo visible", permite al vehículo reconocer un panorama determinado al tiempo que el propio rover se mueve. De este modo el software permite reconocer, por ejemplo, una misma roca, aunque el rover se haya acercado a la misma y presente un tamaño más grande o un aspecto distinto visto desde un ángulo diferente. Esta habilidad puede ser combinada con otra función que calcula el grado de peligrosidad al acercarse con el brazo robótico. Hasta ahora, los responsables de la misión tenían que esperar un día para evaluar las imágenes obtenidas desde la posición en la que se encontrase el rover para decidir si extender o no el brazo robótico. Ahora esta función la puede realizar cada vehículo por si mismo si desde la Tierra se le da opción a ello.
Además, tanto Spirit como Opportunity mejorarán su autonomía para desplazarse a una distancia segura de áreas o puntos peligrosos, desarrollando mejores mapas del entorno que en los años anteriores. Según el Dr. John Callas, del Jet Propulsion Laboratory: «Antes, cuando los rovers se encontraban con un obstáculo, sólo podían pensar un paso más allá: daban marcha atrás e intentaban seguir en otra dirección, pero si esa dirección no era la correcta volvían a intentar de nuevo lo mismo y así sucesivamente. A veces ocurría que el rover no era capaz de encontrar la solución al problema. Ahora, con esta habilidad, cada vehículo será más inteligente a la hora de desplazarse por un terreno complejo, pensando varios pasos más allá. Podrá dar marcha atrás si se encuentra con una zona intransitable o incluso podrá hallar la salida de una zona laberíntica.»
En su conjunto, esta es la revisión de software más amplia que ambos rovers han experimentado desde su lanzamiento al espacio. Durante su vuelo a Marte se puso en funcionamiento una nueva versión del software de navegación, implementándose otras desde sus aterrizajes en enero de 2004. Gracias a estas actualizaciones y mejoras no sólo se ahorra tiempo en los diversos procedimientos de trabajo sobre la superficie marciana, sino que se incrementa el retorno de datos científicos y se pone a prueba nuevo software que podrá ser útil en futuras misiones de exploración marciana, como el Mars Science Laboratory, un rover más complejo que se pretende lanzar en 2009.

Imagen: fotografía obtenida por el orbitador Mars Reconnaissance Orbiter que muestra la posición actual del rover Spirit y el terreno circundante. Una vez Spirit cuente con más energía solar, comenzará a recorrer la zona denominada Home Plate, aparentemente de origen volcánico.
Spirit y Opportunity han trabajado al menos 12 veces más del tiempo inicialmente previsto. El primero ha recorrido 6.9 km, mientras que el segundo 9.8 km de distancia en toda su misión. El número de imágenes tomadas con ambos ingenios es enorme: 88 500 en el caso de Spirit y 80 700 en el de Opportunity.
Durante los últimos meses Spirit ha trabajado en la investigación del suelo y rocas marcianas cerca de una pendiente en la que mantuvo sus paneles solares orientados permanentemente en dirección hacia el Sol. Esta campaña de estudios de 7 meses de duración ha servido para entender las variaciones que sufre el planeta anualmente. Marte se muestra como un mundo muy activo desde un punto de vista atmosférico. Un ejemplo es la observación frecuente de nubes de hielo de agua a una altura entre 10 y 15 km durante el invierno, fenómeno atmosférico no registrado el año marciano anterior. Por otro lado, se ha constatado que el color y brillo de la superficie varía durante el invierno, como consecuencia de la acumulación y el barrido del polvo marciano por la acción del viento. Actualmente y tal como se realizó el año marciano anterior, se está procediendo a la búsqueda y fotografía de dust-devils. Aunque se espera que los primeros remolinos de polvo hagan acto de presencia en un mes o dos, la monitorización de estos fenómenos atmosféricos está ya en marcha.
Imagen: el aspecto detallado la roca "Esperanza", observada por la cámara microscópica de Spirit. Esta roca puede ofrecer datos importantes sobre el pasado volcánico de la región.
Este mes, el vehículo ha comenzado a desplazarse lentamente por la superficie marciana para hacer algunas observaciones de terrenos que tuvo que recorrer apresuradamente durante los meses anteriores. Especialmente interesante están siendo los estudios relativos a una roca de lava vesicular nunca antes estudiada en detalle durante esta misión y que puede dar nueva información especialmente importante sobre la historia geológica de la región. Este tipo de roca representa una erupción volcánica superficial en la cual probablemente tiene lugar la degasificación del magma, formándose vesículas (burbujas) al alcanzar la superficie y entrar en contacto con la atmósfera. Aunque hace varios meses se observaron rocas de este tipo en puntos cercanos, las condiciones del terreno y la escasa iluminación solar desaconsejaban desplazarse a inspeccionarlas.
No obstante, la presencia de polvo en la atmósfera es notoria en la región del cráter Gusev, área de trabajo de Spirit. El 28 de diciembre de 2006, los niveles de polvo fueron tan altos que la energía solar recogida por el rover disminuyó hasta los 267 watios·hora, la caída más pronunciada en toda la misión. Los responsables del vehículo consideran que si los niveles de polvo en suspensión siguen incrementándose, la opacidad de la atmósfera será demasiado alta y la vida del rover podría sufrir riesgo. Por esta razón y esperando que la altura del Sol se incremente según vaya avanzando la primavera marciana, los ingenieros han situado el vehículo en una pendiente con 7.4º de inclinación, orientando permanentemente sus paneles solares hacia el Sol y realizando únicamente experimentos de monitorización atmosférica con la finalidad de ahorrar energía. Hasta el momento, esta decisión ha sido la más acertada, al elevarse de nuevo la energía hasta los 285 watios·hora.
Los estudios de esta roca volcánica se retomarán una vez las condiciones meteorológicas hayan mejorado. Según los científicos de la misión la zona presenta también ceniza volcánica formando aglomerados -esferas minúsculas- de 1 mm de diámetro, hecho consistente con la observación de rocas volcánicas. De esta forma, las investigaciones llevadas a cabo podrían estar mostrando la presencia de un pequeño depósito volcánico explosivo. El estudio del área cercana al rover, denominada Home Plate, dará más luz a esta cuestión. Home Plate, área que el rover visitó rápidamente antes de iniciarse el invierno en Gusev, podría tratarse de un depósito volcánico erosionado. Los estudios efectuados hace varios meses muestran que el área está formada por estratos inclinados hacia una zona interna del afloramiento, hecho que concuerda bastante bien con la posibilidad de que el material en su conjunto se halla formado durante un evento volcánico explosivo. Los científicos tienen previsto llevar a cabo más medidas de este terreno de 90 metros de diámetro, rodeándolo por completo.

Imagen: fotografía obtenida por el orbitador Mars Reconnaissance Orbiter que muestra la región actual de estudio del rover Opportunity, el cráter Victoria, así como el camino recorrido por el propio vehículo desde su llegada a las inmediaciones del cráter.
Imagen: ampliación de la fotografía anterior en la que se muestra en detalle el camino recorrido durante los últimos 100 días de misión en torno al cráter Victoria.
Opportunity, en cambio, recorre el perímetro del cráter Victoria, estudiando los afloramientos rocosos de las paredes del cráter. Especialmente interesantes son estas investigaciones debido a que amplían y complementan las pruebas geoquímicas, mineralógicas y estratigráficas obtenidas en los cráteres Eagle y Endurance, datos que en su conjunto muestran que el agua fluyó sobre la superficie en la región de Meridiani. Hasta el momento, Opportunity ha visitado diferentes puntos del perímetro del cráter haciendo estudios generales de la topografía y estratigrafía del mismo. Hay que considerar que el diámetro del cráter Victoria es de aproximadamente 800 metros, razón por la cual los estudios preliminares, antes de seleccionar áreas específicas de trabajo, llevarán cierto tiempo.
Hasta el momento y desde su llegada al borde de Victoria en sol 952, Opportunity ha visitado varios cabos en la estructura de impacto: tras su llegada a Duck Bay, el rover se desplazó en pocos días a Cabo Verde (sol 959), en donde permaneció cerca de un mes aprovechando la conjunción solar de Marte (alineación Tierra-Sol-Marte durante la cual no es posible contactar con la sonda debido a que la presencia del Sol interrumpe las comunicaciones). En sol 999, la sonda alcanzó el Cabo St. Mary, efectuando posteriormente un recorrido de aproximadamente 250 metros hacia Bottomless Bay, bahía que se alcanzaría en sol 1027.

Imagen: el aspecto de Cabo Verde, observado por Opportunity. La parte superior de esta pared contiene un conjunto de materiales que fueron excavados durante el impacto que formó el cráter Victoria. Por debajo de estas acumulaciones de rocas se encuentran varias capas estratificadas relativamente intactas.
El rover, situado en una zona más ecuatorial, no sufre las mismas restricciones que Spirit en lo que respecta a la energía solar, pero lleva a cabo una frecuente monitorización de la cantidad de polvo acumulada en sus paneles solares. Además de estudiar el complejo terreno del cráter Victoria con sus espectrómetros y cámaras, efectúa frecuentes medidas atmosféricas: concretamente en el mes de diciembre se llevaron a cabo mediciones de argón empleando el espectrómetro de rayos X y partículas alfa. Sabiendo la temperatura del entorno y conociendo la densidad del argón es posible obtener información que servirá para entender mejor cómo se mezclan los gases atmosféricos entre los polos y el ecuador marciano.

Imagen: el aspecto del cráter Victoria desde las cámaras de Opportunity. El rover aún tiene mucho recorrido por delante antes de finalizar la caracterización inicial de los materiales y afloramientos de la zona.
Hasta el momento no se ha tomado ninguna decisión definitiva sobre si se procederá a entrar al interior del cráter Victoria, ni tampoco sobre los posibles puntos de acceso. De hecho, la impresionante cantidad de afloramientos no facilita esta decisión, ya que existen aún muchos puntos que no han sido fotografiados de cerca y que podrían mostrar características especialmente interesantes.
Para ambos rovers diciembre ha sido un mes productivo. De hecho, han sobrevivido sin problemas ante situaciones adversas: el 7 de diciembre de 2006 una tormenta solar produjo que el orbitador marciano Mars Odyssey -repetidor de comunicaciones de los datos de ambos MER- entrase en modo seguro. Los responsables de esta sonda no tardaron en hacerla funcionar de nuevo tras pocas jornadas de espera. En medio de esta situación, ambos rovers prosiguieron su trabajo con normalidad y no se vieron afectados por la tormenta solar. Aunque una parte importante de los iones solares son absorbidos por la atmósfera marciana, la mayor parte de los rayos cósmicos alcanzan también la superficie, pudiendo constituir un riesgo para los rovers.
Los científicos e ingenieros que trabajan en ambas misiones no han desaprovechado la operatividad de los rovers y de hecho han contado con muy poco tiempo de descanso desde que comenzaron los trabajos en la superficie de Marte en 2004, máxime considerando que varios investigadores trabajan también con otras sondas espaciales. El entusiasmo que muestran, sin embargo, no ha cambiado desde el primer día en el que cada vehículo puso en marcha sus cámaras y contempló la superficie marciana. Según Steve Squyres, responsable principal de la misión: «Tenemos dos rovers en Marte y cada día importa.» Un punto de vista idéntico es el que también expresa John Callas, responsable del proyecto en el Jet Propulsion Laboratory: «Debido a que ambos rovers han trabajado mucho más tiempo que los 90 días marcianos de misión principal originalmente prevista, existe siempre la posibilidad de que uno de los componentes críticos de cada vehículo deje de funcionar en cualquier momento. Por esta razón, valoramos cada día adicional que ambos siguen con vida trabajando.»
Más información:
http://www.jpl.nasa.gov/news/news.cfm?release=2006-152
http://marsrovers.jpl.nasa.gov/newsroom/pressreleases/20061228a.html
http://marsrovers.jpl.nasa.gov/home/index.html