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04-01-2004
Spirit: un año en Marte |
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›¿Por
qué Gusev?
La misión Spirit tenía el objetivo
de aterrizar en un punto situado en el interior del cráter
Gusev, de 160 km de diámetro. Aparentemente, Gusev
era una gran depresión situada en la superficie marciana
hacia la cual se dirigía un antiguo cauce fluvial,
vertiendo sus aguas en el cráter y formando un gran
lago. Los responsables de la misión hicieron aterrizar
el primero de los dos rovers en Gusev debido a que esperaban
encontrar depósitos lacustres que indicasen que, en
efecto, dicho lago había existido y por tanto el agua
líquida había fluido por la superficie de Marte.
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›Abriendo
los ojos

La primera vista en color de Marte se obtuvo cuando Spirit
aún se encontraba en su base de pétalos. Esta
imagen muestra el panorama tomado desde el lander, un terreno
muy llano que aparentemente para los científicos parecía
el lecho seco de un lago marciano. La misión tenía
el propósito de buscar depósitos lacustres,
pero según comenzaron a realizarse los análisis
químicos de las rocas, los científicos comenzaron
a darse cuenta de que la composición de las éstas
no encajaba con lo esperado, pues no presentaban las laminaciones
habituales de las rocas sedimentarias y además su composición
era más bien propia de las rocas volcánicas,
concretamente de los basaltos.
Con el tiempo, los científicos se darían
cuenta de que los materiales que esperaban encontrar en el
cráter Gusev estaban algo más escondidos de
lo previsto. Una de las hipótesis previas al aterrizaje
era que las capas sedimentarias podrían hallarse enterradas
bajo depósitos de erupciones volcánicas ocurridas
posteriormente a la formación del lago -procedentes
del volcán Elysium Mons, situado más al norte
de Gusev- o también bajo depósitos de polvo
transportados por el viento. Los científicos pudieron
comprobar que, en efecto, los materiales lacustres debían
hallarse bajo las rocas basálticas superficiales, inalcanzables
para Spirit. Resultaba obligado desplazarse para buscar más.
Y así se haría, llegándose a alcanzar
las colinas que se observan en el horizonte.
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La
base de pétalos de Spirit
Una impresionante imagen
en color de la cápsula de aterrizaje que se posó
en la superficie y en la que Spirit permaneció durante
pocos días antes de iniciar su recorrido por el terreno.
En ésta es posible ver los airbags cubiertos de polvo
y la rampa por la cual Spirit accedió a la superficie
rocosa.
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›Engañosas
formas
Cuando
los científicos se dieron cuenta de que las rocas próximas
al punto de aterrizaje de Spirit parecían basaltos,
de origen volcánico, pero no materiales sedimentarios
formados por la acción del agua, hubo un sentimiento
un tanto pesimista entre los investigadores de la misión.
Algunos de los científicos pensaron que, a pesar de
su apariencia externa, las rocas podrían ser diferentes:
uno de los puntos situados en torno a la zona de aterrizaje
mostraba una roca -denominada Mazatzal- con un aspecto llamativo.
Quizás podría ser rica en sulfatos o incluso
tratarse de una caliza. Los científicos decidieron
llevar al rover Spirit hacia ella y realizar un estudio de
su textura y composición, que acabaría durando
más de una semana. Los investigadores, especialmente
inquietos, ordenaron a Spirit realizar una perforación
con su herramienta de abrasión de rocas y posteriormente
limpiar la superficie fresca para observarla detalladamente
con la cámara microscópica alojada a bordo del
rover. Los resultados enviados a la Tierra fueron inequívocos
y la decepción hizo acto de presencia al comprobarse
que Mazatzal se trataba de un basalto similar al resto de
las rocas del entorno.
[Más información]
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›Comienza
la búsqueda
Parecía
que si había materiales lacustres en el cráter
Gusev, éstos debían estar enterrados bajo los
depósitos volcánicos procedentes de Elysium
Mons. Pero, ¿como se podía asegurar que bajo
la superficie basáltica realmente existían esos
materiales de origen lacustre? La mayor probabilidad de hallar
rocas sedimentarias era buscar en las eyecciones de impactos
posteriores que excavaron cráteres. Los científicos,
basándose en las imágenes obtenidas desde la
órbita marciana, decidieron enviar al rover Spirit
hacia un cráter de impacto situado a menos de 500 m
del punto de aterrizaje. Si existían rocas sedimentarias,
éstas deberían ser visibles en el cráter
Bonneville, una estructura de impacto de 200 metros de diámetro
que, al ser una "excavación natural" producida
por un impacto, dejaría expuestos materiales más
profundos. Y de hecho, algunas de estas rocas debían
haber sido arrojadas al exterior del cráter a causa
del impacto que lo formó, de tal forma que Spirit se
las iría encontrando de camino según se aproximase
a Bonneville.
El viaje hacia Bonneville comenzó después
de un susto que casi acaba con la misión de Spirit,
cuando un fallo en su memoria flash cortó las comunicaciones
del vehículo con la Tierra. Los responsables de la
misión tuvieron que trabajar duramente y en tensión
durante dos semanas para volver a disponer al rover en su
estado normal mientras su gemelo, Opportunity, se disponía
a aterrizar en Meridiani Planum. El trabajo tuvo su recompensa
y Spirit volvió a la carga. Y tras más de 60
jornadas de viaje, Spirit pudo asomarse al cráter Bonneville.
Una mirada con su cámara panorámica y con el
espectrómetro de emisión termal mostraría
más rocas basálticas, pero ningún indicio
de rocas sedimentarias o pistas que pudiesen llevar a ellas.
Los científicos decidieron no hacer descender al rover
hacia el interior del cráter y proseguir una búsqueda
cada vez más difícil. Sólo había
una esperanza: realizar un largo viaje para dirigirse hacia
unas colinas situadas a pocos kilómetros en donde quizás
se descubriesen materiales rocosos diferentes a los omnipresentes
basaltos. Había que hacer ese viaje cuanto antes, porque
la vida de Spirit era limitada y el final de la misión,
incierto.

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Fobos
y Deimos desde la superficie
Entre las investigaciones
que Spirit realizó se incluye la fotografía
de imágenes del Sol para observar tránsitos
de los satélites marcianos Fobos y Deimos frente al
disco solar. La observación de eclipses de ambas lunas
ha servido para refinar los parámetros orbitales de
las mismas.
La
primera imagen de la Tierra desde Marte
La Tierra observada desde las cercanías del cráter
Bonneville, una imagen tomada por la cámara fotográfica
del rover Spirit poco antes del amanecer en sol 63. Esta es
la primera imagen que se obtiene de nuestro mundo desde a
superficie de otro planeta. Para poder apreciar la Tierra,
cuyo brillo resultaba bastante débil, se ha incrementado
por dos el contraste de la fotografía.
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›La
larga marcha hacia las Columbia Hills

Spirit continuó desplazándose hacia las Columbia
Hills, recorriendo una media de 100 metros cada día
gracias a su sistema de navegación autónomo,
aunque deteniéndose ocasionalmente para realizar estudios
de puntos concretos del terreno. El rover comenzó a
obtener imágenes cada vez más detalladas de
las colinas, localizando puntos de interés en los que
parecían observarse afloramientos rocosos estratificados
y materiales de aspecto diferente a los observados durante
todo su trayecto anterior. La expectación crecía
día a día.
Aunque el estado físico de Spirit era
más que aceptable y su supervivencia había superado
con creces el tiempo previsto de tres meses, el vehículo
comenzaba a mostrar los primeros indicios de "edad y
uso" en alguno de sus componentes, como en la rueda frontal
derecha, que necesitaba usar el triple de corriente eléctrica
que el resto. Los responsables del JPL lograron que Spirit
recorriese el trayecto con éxito, alcanzando su objetivo
en buen estado. Al inicio de la misión nadie hubiese
apostado por llegar tan lejos y esto sólo era el principio.
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| Lejos
y más lejos
La base de pétalos
en la que aterrizó Spirit, en la distancia. Los responsables
de esta misión nunca pensaron que el rover realizaría
un recorrido tan extenso. De hecho, cuando Spirit llevaba
cerca de 90 días sobre la superficie marciana, las
"Columbia Hills" eran consideradas un objetivo lejano
y prácticamente imposible de alcanzar. Los científicos
pretendían obtener cierta información sobre
su naturaleza desde la distancia, buscando indicios de estratificación.
Lo que ninguno de ellos se imaginaba es que pocos meses después,
Spirit obtendría imágenes desde las propias
colinas, en donde se efectuarían los descubrimientos
más importantes de la misión.
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›Primeros
indicios
Los responsables de la misión quedaron
sorprendidos al ver que la naturaleza de las rocas en las
colinas era completamente diferente a aquellas estudiadas
anteriormente. En palabras de los propios investigadores:
«Llegamos a la base de las colinas y todo cambió.
De repente nos encontramos con materiales geológicos
completamente distintos a los que habíamos observado
en las llanuras.»
Una
de las rocas más curiosas que los científicos
hallaron cuando Spirit alcanzó la base de las Columbia
Hills fue la llamada "Por of Gold". Una toma muy
cercana de la misma obtenida por la cámara microscópica
mostraba nódulos unidos al cuerpo de la roca por tallos
cortos y una superficie moteada por pequeños agujeros.
La extraña textura de esta roca, cuya naturaleza los
científicos aún no comprenden totalmente, podría
haber sido el resultado de la interacción con agua
líquida tal como apunta su composición -rica
en elementos como azufre y cloro- y la presencia de mineral
de hematites, indicadores de la acción del agua. Aunque
Spirit buscó rocas similares a "Pot of Gold"
en las proximidades y en su recorrido posterior, aún
no ha llegado a hallar ninguna que pueda servir como comparación.
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Siguiendo
los pasos desde lo alto
El orbitador Mars Global Surveyor fotografió el trayecto
recorrido por Spirit desde su punto de aterrizaje hasta las
cercanías de las Columbia Hills. Para apreciar las
huellas es necesario ampliar la imagen. La segunda imagen
muestra este trayecto más detallado.
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›Paseando
lentamente por las "Columbia Hills"

La misión de Spirit estaba en su punto
álgido: por fin, tras muchos meses y más de
3.5 km de distancia recorridos, el rover había alcanzado
un terreno especialmente interesante y en donde se podrían
hallar pistas sobre el pasado acuoso de Marte. Durante su
recorrido por las "Columbia Hills", Spirit efectuó
minuciosos estudios en las rocas y encontró lo que
los científicos llevaban esperando hallar desde hace
tiempo en las colinas: afloramientos de estratos rocosos que
podrían representar alguna de las rocas más
antiguas observadas en toda la misión. Spirit había
tenido que recorrer más de 3.5 Km en medio año
de viaje para llegar a las rocas que muestran estas evidencias.
Uno
de los puntos más importantes de estudio de Spirit
sería la roca denominada "Clovis". Acceder
a ésta no fue fácil, pues los Mars Exploration
Rovers no estaban diseñados para recorrer terrenos
tan irregulares e inclinados, pero tras varias jornadas, fue
posible llegar y emplear el instrumental científico
para aprender más sobre la naturaleza de esa roca.
Este sería uno de los afloramientos más estudiados
por Spirit: se realizaron varios agujeros con la herramienta
de abrasión de rocas y los espectrómetros de
Spirit efectuaron varios análisis químicos.
Los resultados mostraron que "Clovis" presenta cantidades
importantes de azufre, cloro y bromo, así como fósforo
y otros elementos que se forman en aquellos minerales que
sufren la acción y el transporte del agua. El hallazgo
posterior de Goethita fue también especialmente importante,
pues este mineral se forma sólo en presencia de agua,
bien sea en forma líquida, sólida o gaseosa.
Además, el aspecto visual de las rocas mostraba signos
importantes de alteración.
El hecho de descubrir tanto estos elementos
químicos como el mineral goethita es una señal
de que el agua tuvo que interactuar con esta y otras rocas.
Estos análisis así como otros indicios observados
en las "Columbia Hills" muestran que los materiales
que forman estas colinas sufrieron interacción con
el agua líquida.
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Múltiples
horizontes
Spirit observa desde
las proximidades de las "Columbia Hills" el terreno
que se extiende en la lejanía. Al fondo se aprecia
la pared del cráter Gusev, invisible durante los primeras
meses de la misión debido a la presencia de partículas
de polvo suspendidas en la atmósfera marciana.
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| ›Ascendiendo
Durante las últimas semanas, Spirit ha
permanecido muy ocupado en el estudio de las rocas del entorno,
las cuales muestran evidencias de la alteración producida
por el agua. El rover asciende lentamente en dirección
hacia la cima de una de las colinas, la denominada "Husband
Hill". La intención de los científicos
es obtener una visión clara de otros afloramientos
rocosos especialmente llamativos.
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TRAYECTO RECORRIDO
POR SPIRIT DURANTE UN AÑO DE MISIÓN
Esta imagen está realizada a partir de las fotografías
obtenidas por la sonda Mars Global Surveyor y la cámara
de descenso de la cápsula en la que viajaba el rover
Spirit durante su aterrizaje en Marte el 4 de enero de 2004.
En ella se muestra la región estudiada, situada en
el interior del cráter Bonneville, así como
el camino recorrido por el rover. El trayecto se inicia en
el punto situado en la parte izquierda, en donde Spirit descendió
desde su base de pétalos a la superficie. El recorrido
realizado acercó al rover hacia el borde del cráter
Bonneville, de unos 200 metros de diámetro, al que
llegó después de unas 80 jornadas de trabajo
en la superficie marciana. Los responsables de la misión
decidieron posteriormente llevar a Spirit hacia las "Columbia
Hills", colinas que se muestran en la zona derecha de
la fotografía y que el rover alcanzaría después
de más de 3500 metros de distancia recorridos en varias
semanas, concretamente el 12 de junio de 2004. Los estudios
de los afloramientos rocosos situados en estas colinas están
revelando importante información acerca de la historia
del agua en Marte. Actualmente, Spirit asciende hacia la cima
de la colina Husband.
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